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Este artículo acerca de cómo tener una relación con Jesús está basado en una charla del místico cristiano David Hoffmeister. ¡Mira el video completo aquí!

Mucha gente siente curiosidad acerca de cómo tener una relación más profunda con Jesús. Sin embargo, cuando piensas en cómo profundizar tu conexión o tu relación con Jesús, creo que es importante hacer primero una pregunta más profunda: ¿Qué quieres decir con relación? ¿Qué significa esa palabra para ti? Lo que los seres humanos consideran relaciones en última instancia, no son relaciones. No existen verdaderas relaciones en el planeta tierra o en el tiempo y el espacio. Y sin embargo, eso es en lo que se cree, por lo que el Espíritu Santo y Jesús tienen que usar lo que la mente dormida cree para llegar a ella.

 

La verdadera relación

 

Todo el mundo ha oído hablar de la Trinidad. El Padre, el Hijo, el Espíritu Santo. En el cielo, no hay distinciones en términos de Espíritu. Todos son Espíritu. Todos son eternos. No tienen diferencias en apariencia, porque no hay apariencias. Todo es pura Luz. No se puede notar la diferencia en términos de la esencia de lo que son porque todos son Espíritu. Todos están en relación y todos se comunican a través de la Mente Divina, a través de los pensamientos de Dios. Todos los pensamientos de Dios se comparten por completo. Cristo tiene todos los pensamientos de Dios, el Espíritu Santo tiene todos los pensamientos de Dios. Todos comparten los pensamientos de Dios porque Dios es el Creador y el Creador comparte todo. 

Esto no es como los padres terrestres, quienes parecen darte vida como un bebé. Luego te alimentan y, en el mejor de los casos, te reconfortan y te dan cierto sustento. Pero luego, por lo general, estás solo. Ellos están felices de cortar los lazos. Dios no piensa así. Dios nunca corta las cuerdas. Cada pensamiento que Dios ha pensado siempre se comparte libremente en el Espíritu. Ese es el Reino de los Cielos. Está aumentando, no en tamaño ni en forma, porque no hay tamaño ni forma. Está en constante aumento, la luz se extiende, irradia y se irradia sin fin. Entonces, hay un aumento sin dimensiones de tiempo, porque no hay tiempo en la eternidad. No hay cortes ni desheredación. Todo está conectado. Todo es Espíritu puro. La única distinción que podría haber en términos de Luz es que Dios creó a Cristo. Todos son seres eternos, por lo que no es un sentido temporal de creación. En la eternidad, Dios fue primero. Dios creó primero, y para siempre y para siempre. En el mundo, lo que viene primero viene antes. Bueno, en cierto sentido, el Creador es la Causa, la Gran Causa con una C mayúscula. Cristo es un Efecto de esa Causa.

 


La relación con Jesús

 

Cuando pensamos en nuestra relación con Jesús, lo primero que me viene a la mente es si me identifico como una criatura terrestre, si me identifico como una criatura del tiempo, si me identifico como una personalidad y la esencia de Jesús es el Cristo… Jeshua es solo un nombre de la tierra. Jeshua se despertó y se dio cuenta de que el Cristo es real y que Jeshua era parte del sueño. Cuando los cristianos dicen que quieren una relación personal con Jesús, mi primera pregunta es, está bien si crees que eres una persona, ya establecimos eso. Pero, ¿qué pasa si esta persona quiere tener una relación con un ser eterno llamado Cristo? Creo que ambos están en diferentes niveles. Uno es la figura de un sueño y el otro es el Cristo viviente. Viviendo en la Mente de Dios. Esa es una relación interesante. 

Una personalidad relacionada con un ser eterno. ¿Cómo se hace eso? Bueno, yo diría que el que cree que es un ser personal debe estar abierto y receptivo a la guía e instrucción que viene del ser eterno, a través del Espíritu Santo. Porque este ser eterno es tan puro que está en la Mente de Dios y este ser eterno es tan prístino que es Espíritu puro. Cristo es Espíritu puro y también lo es Dios. Ahora el Espíritu Santo asume una función de enseñanza en la que puede ver el error, pero sabe que el error no es real. Tiene la memoria del Amor de Dios, pero también puede ver el error. Por eso al Espíritu Santo se lo llama el consolador o puente, porque el Espíritu Santo asume una función que puede llegar a tu mente donde cree que se encuentra. Donde hemos creído que estamos. Si realmente tenemos vida y estamos en el cielo, pero creemos que estamos en el tiempo y el espacio, ahora el Espíritu Santo tiene que llegar a esa mente dormida con palabras y símbolos para enseñarle que no está donde cree que está, de hecho, nunca ha estado allí.

Ahora, ¿qué pasa con Jesús y tu relación con él? Si Jesús ya ascendió, ahora Jesús se ha ido y el Cristo está viviendo en la Mente de Dios, ¿qué paso con Jesús? Hay una parte en el Curso en donde dice que Jesús compartió tus sueños y aún los comparte. Esa conexión con Jesús es realmente sinónimo del Espíritu Santo, porque recuerda que el Espíritu Santo puede ver el error,  puede ver el sueño, pero sabe que el sueño no es real. Por eso el Espíritu Santo es el maestro, por eso el Espíritu Santo es el consolador, por eso el Espíritu Santo es el puente. Ese es el tipo de relación que quieres tener con Jesús. Quieres tener una relación con una presencia que sabe que la enfermedad es imposible, que sabe que el dolor es imposible, que sabe que la culpa es imposible, que sabe que tu inocencia divina es la realidad, y que no te ve culpable nunca en ninguna circunstancia aparente o en cualquier situación aparente. Eso es un amigo. Alguien que sea siempre accesible, que siempre vea tu inocencia, te conozca como realmente eres y comparta tus sueños para sacarte de los sueños. 

 

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