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Recientemente recibí esta pregunta: He sentido mi corazón abierto, y ahora en ocasiones puedo sentir que estoy recibiendo amor divino. Fluye a través de mí al despertar y al dormir, y me baño en este sentimiento de alegría y dicha. Sin embargo, mi mente en ocasiones lucha contra ello, trayendo miedos y ansiedades del pasado. Esto me hace sentir como si fuera dos personas, lo cual algunas veces se vuelve muy difícil. ¿Qué puedo hacer para permanecer en el corazón de Dios?


Mientras se retira por completo toda inversión en el ego, puede parecer que hay una lucha, o un ir y venir en las emociones. El ego es una decisión, y mientras se le haya dado el mínimo valor o se considere atractivo, este estira y afloje entre el amor y el miedo, entre la cordura y la demencia, parecerá persistir en la consciencia. Sé consciente de que el ego constantemente está siendo deshecho o desenredado, lo cual se interpreta como algo aterrador. Por el contrario, a ti no se te está deshaciendo, ya que eres Amor Puro, Espíritu Puro. El ego parece resistirse a la Luz, como si su llegada significara su muerte. Y aunque el ego es invertir en la muerte, una vez que has atravesado las nubes del temor, ahí estás Tú, ¡la Unicidad del Amor Puro!

Para permanecer en el amor, por decirlo de alguna manera, únicamente se requiere de toda tu disposición para no esconder o proteger ningún pensamiento de temor que surja en la conciencia. Permite que el miedo surja, ya que ha sido bloqueado de la consciencia, y debe surgir para poder liberarlo para siempre. El ego ofrece la carnada de la lucha, porque es como logra perpetuar la ilusión del conflicto y el miedo. Sin embargo, no hay nada por lo que hay que luchar, sino una ilusión a la cual perdonar o pasar por alto. Nuestro Espíritu está más allá de la posibilidad de una batalla, ya que nuestra Unicidad y Amor descansan en el Corazón de Dios. La Verdad no lucha en contra de la ilusión, solo las ilusiones luchan contra las ilusiones. Nuestra identidad en Dios no es ilusión, y la Realidad no necesita defensa alguna. Con Fe todo residuo del miedo surgirá a la conciencia, y su insignificancia podrá ser vista con el Espíritu Santo.

 

En el despertar, la mente dividida o la mente que trata de servir a dos amos, se hace consciente. Mientras esto sucede, puedes llegar a sentir que tienes una «doble personalidad» entre el amor y el miedo. El Amor Divino trasciende los aspectos ilusorios del autoconcepto o de la imagen egoica, creados para ocultar el Amor Verdadero en nuestro interior. Los aspectos «buenos» de la máscara o de la personalidad, son tan ilusorios como los aspectos «temerosos», porque todas las ilusiones son un solo error: creer que el amor de Dios tiene «opuestos». Dios y Cristo no son opuestos, porque el amor no tiene «enemigos» u «oposición».

Da gracias, por lo tanto, cuando la ilusión del miedo parezca surgir en la conciencia; no lo reprimas, ni intentes resistirte o distraerte del miedo que sientes. Date cuenta de que la negación de ese miedo en la conciencia, que aparentemente ha bloqueado la Luz del Amor, nuevamente se está haciendo presente para poder ser perdonado para siempre. Observa ese miedo junto con el Espíritu Santo y date cuenta de su insignificancia. El miedo correctamente percibido es verlo como un Pedido de Amor, y en este reconocimiento se te responde en el Amor. 

 

El Amor está tocando en la puerta de la consciencia, pidiéndote que dejes ir todas las barreras que solo tú te impusiste al recuerdo de Dios. Alégrate porque el Despertar está ocurriendo por tu voluntad y disposición, lo cual es todo lo que se te pide. Se le ha terminado el tiempo al miedo, y no tiene dónde esconderse. El miedo ha usado el tiempo para disfrazar el deseo de la separación; no obstante, bajo la dirección del Espíritu Santo el tiempo es neutralizado y utilizado para los milagros, lo colapsa y demuestra su insignificancia.
Te amo por siempre y para siempre Preciado Uno, porque Tú eres Yo.

Nuestra fortaleza es el Amor en el interior, y este mundo no puede hacernos ofrecimiento alguno que retrase nuestro despertar al Amor Puro. ¡Me regocijo en nuestra Unicidad! ¡Toda la Gloria a Dios por haber creado Todo como una Unicidad Pura y Amor Puro!

Bendiciones por siempre,
David


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